
Brasería La Cabaña es el lugar perfecto para hacer una parada cuando viajes a Santander por la A-67. Situado en C. Juan José Ruano, 4, en el corazón de Reinosa, este restaurante destaca no solo por su excelente atención, sino también por sus carnes a la brasa de primera calidad. Podrás disfrutar de cortes exquisitamente preparados, como herford, tudanco o angus, todo en un ambiente acogedor y con un paisaje beautiful de montañas alrededor. ¡Nada como un buen plato después de un buen día en la nieve!
El local está en una de las calles perpendiculares a la calle mayor, y es fácil de encontrar, ya que está justo al lado del ayuntamiento. Cuando entras, te recibe la barra del bar y a lo lejos la cocina, donde todo se cocina al momento. La extensa carta ofrece 86 platos y bebidas diferentes, con opciones que se adaptan a todos los paladares. Si te apetece una mezcla de sabores y productos 100% frescos, no dudes en explorar su menú y consultar los horarios de apertura. ¡Seguro que te sorprenderás!
Horarios Restaurante Brasería La Cabaña
| Día | Hora |
|---|---|
| lunes | Cerrado |
| martes | Cerrado |
| miércoles | 13:15–16:00 |
| jueves | 13:15–16:00 |
| viernes | 13:15–16:00, 20:45–23:00 |
| sábado | 13:15–16:00, 20:45–23:00 |
| domingo | 13:15–16:00 |
El horario podría cambiar.
Mapa Ubicación Restaurante Brasería La Cabaña
Dónde se encuentra Brasería La Cabaña
¡Hola, amigos! Si alguna vez están por Reinosa y tienen ganas de comer algo realmente bueno, no pueden dejar de visitar la Brasería La Cabaña. Este lugar tiene una buena acogida con 4 estrellas, lo que ya habla muy bien de su calidad. La comida está cuidada con mimo y, sinceramente, se nota. El ambiente es un poco angosto, pero eso solo le da un toque acogedor que me encanta. Además, el servicio es excelente; siempre atentos y muy profesionales.
Tienen una propuesta gastronómica que mezcla platos de siempre con un toque especial. Por ejemplo, la oreja a la plancha es una delicia que no se pueden perder, y si son fans de la carne, el lomo alto está increíble. Y ni hablar de sus postres; esos son otro nivel, especialmente el Bollo Relleno de Chocolate Blanco y Negro Belga y el tiramisú. El precio por persona ronda entre 20-30 €, así que está muy bien en relación a la calidad que ofrecen.
Un detalle importante, si van con niños, tal vez sea mejor buscar otro sitio. El ambiente es un poco más tranquilo, ideal para una cena relajada. Y si se preocupan por el aparcamiento, ¡no hay problema! Hay muchas plazas libres en la calle, así que no tendrán que dar mil vueltas.
Ahora, si se preguntan dónde se encuentra Brasería La Cabaña, les cuento que está en C. Juan José Ruano, 4, 39200 Reinosa, Cantabria. Así que, ya saben, si andan por allí, ¡no duden en hacer una parada y disfrutar de una buena cena! ¡Les prometo que no se arrepentirán!
Qué tipo de comida ofrece Brasería La Cabaña
La Brasería La Cabaña fue toda una sorpresa agradable en nuestro último viaje a Reinosa. La verdad es que hemos ido dos veces y, déjame decirte, todo ha salido bien. Desde que llamas para hacer la reserva, notas que tienen todo muy claro; te advierten sobre cómo es el local y las normas que manejan. Acudimos con dos niñas pequeñas y el trato que recibimos fue simplemente fantástico. En nuestra primera visita, queríamos pedir arroz y pasta, pero ellos mismos nos dijeron que habría que esperar un poco, especialmente con los peques; ¡ya sabes cómo son los niños con la paciencia!
La segunda vez que fuimos, ya habíamos avisado en la reserva que queríamos arroz y pasta, y cuando llegamos, la cocina ya había empezado a prepararlos. ¡Qué maravilla! Aparte de eso, el lugar es pequeño y bonito, con baños impecables, lo que siempre es un plus. Habiendo sido tan bien tratados, no hay duda de que si regresamos a Reinosa, ¡definitivamente repetiremos!
La casualidad nos llevó a probar algunos platos que eran una delicia. Los huevos rotos fueron un auténtico acierto, y el arroz al wok de montaña no se quedó atrás. Es una pena que cuando fuimos el tiramisú estuviera agotado; vaya manera de ponerle una excusa a la vida para volver, ¿verdad? La atención del personal fue cercana y amable, lo que hizo que nuestra experiencia fuera aún más disfrutable.
Hablando de la variedad en el menú, realmente hay opciones para todos los gustos. A mí me encantaron los tomates rellenos y los huevos rotos con picadillo. El arroz de montaña es un plato que hay que probar, aunque es mejor pedirlo para compartir, ya que tiene un sabor intenso. La cruceta fue lo único que no nos impresionó tanto, pero en general, todo estuvo riquísimo. En cuanto al precio, es un poco más caro de lo habitual, pero la calidad de la comida y el servicio bien lo merecen.
Entonces, ¿qué tipo de comida ofrece la Brasería La Cabaña? Para que te hagas una idea, aquí puedes disfrutar de delicias como huevos rotos de ibérico, arroz de montaña, hamburguesas jugosas y carnes a la brasa. También tienen una variedad de postres que son el remate perfecto para terminar la comida. En definitiva, ¡si estás por la zona, no puedes dejar de visitarlo!
Cuáles son algunos de los cortes de carne destacados en el menú
La experiencia en la Brasería La Cabaña ha sido, sin duda, de 5 estrellas. ¡Hemos comido de lujo! Desde el momento en que llegamos, la atención del propietario fue un reflejo del compromiso de ofrecer el mejor trato posible. La insistencia en la puntualidad para poder disfrutar de cada plato marca la diferencia. Y vaya que lo hizo, porque el conjunto fue perfecto. Todo en el menú refleja el buen producto, la calidad y el cuidado en la presentación. Salimos encantados, y eso que venimos desde Canarias. ¡Un viaje que valió totalmente la pena!
Los platos fueron una locura. Los tomates asados, la parmigiana, y no hablemos del lomo alto de novillo argentino, ¡estaba exquisito! Ah, y el tiramisú que nos comimos fue el broche de oro para una comida increíble. La camarera tuvo un papel clave, siempre atenta y con una sonrisa, preguntando si todo estaba bien. Eso siempre suma puntos, ¿verdad? Sin duda, es un lugar totalmente recomendable y con un ambiente que invita a quedarse.
Si vas a visitarlo, asegúrate de hacer una reserva. La casualidad nos llevó a conseguir mesa esa vez, pero no todos tienen la misma suerte. La cocina es tradicional con un toque de autor que te dejará hablando de ello durante días. El pulpo a la brasa es uno de esos platos que no puedes dejar de probar; cocinado a la perfección y acompañado de una salsa que es un verdadero abrazo al paladar. Solo hay un par de cosillas que quizás podrían mejorar, como los huevos rotos con panceta que le faltaron algo en el sabor, y el tiramisú podría tener más carácter, pero no podemos quejarnos con todo lo demás, ¡fue todo un festín!
Y para los amantes de la carne, no se pueden perder los cortes destacados en el menú. El chuletón de buey es una joya, y el lomo alto es otra de las estrellas. En este sitio, realmente le dan cariño a cada producto que sirven, así que prepárate para disfrutar de una experiencia culinaria única. Te vas a enamorar de La Cabaña, ya lo verás.
El restaurante está situado cerca de la A-67
Y bueno, hablando de la Brasería La Cabaña, no puedes evitar sentirte a gusto en ese lugar. Es un restaurante pequeñito y acogedor que transmite buena vibra desde el momento en que cruzas la puerta. Aunque la carta es un poco escasa de platos, lo que tienen lo cuidan mucho. Nosotros nos lanzamos con una cruceta ibérica, papardelle carbonara y esos huevos rotos de ibérico que estaban para repetir. De postre, terminamos con el famoso saquito de la felicidad, que es, no voy a mentir, la forma más adecuada de describirlo. Todo estaba correcto, sí, pero nada que te haga saltar de la silla. Aunque la experiencia tuvo su momento raro cuando pedí un café por la demora... ¡más de 15 minutos! Y claro, ya no tenía postre cuando al fin llegó. Un 3 en servicio en ese sentido, tristemente.
Sin embargo, no todo fue así, porque hay reseñas que destacan un servicio muy atento. Había gente que mencionó que el personal es un amor, incluso con niños inquietos. ¡Eso siempre cuenta! Muchos comentaron que la comida es de calidad espectacular, sobre todo esos huevos rotos con panceta que son tan apetecibles. Es como si el lugar tuviera dos caras: una en la que puedes vivir momentos un poco torpes, pero también otra donde el equipo brilla por su atención. Tienen esa capacidad de hacerte sentir como en casa, lo cual se agradece en un local de comida.
Y luego está el encargado-chef, quien parece que se toma su trabajo muy en serio, ¡incluso cuando ni siquiera tenías reserva! Si quieres un plato original pero que también es un clásico, aquí ofrecen setas con alioli que se deshacen en la boca. O si prefieres algo más contundente, las hamburguesas y la cruceta ibérica a la parrilla son un acierto seguro. Eso sí, si vas, ¡no te olvides del postre! La cookie de María está en todas las bocas y, sinceramente, no tienes un buen plan si no la pruebas.
En cuanto a la ubicación, sí, el restaurante está bastante cerca de la A-67, lo que lo hace estupendo si planeas una parada en Reinosa. La combinación de su ambiente tranquilo y esa cercanía a la carretera lo convierte en el sitio ideal para una escapada gastronómica. Así que ya sabes, para esos días en los que no sabes dónde comer, La Cabaña es una apuesta razonable.
Qué ambiente se puede esperar en Brasería La Cabaña
Vamos a hablar de la Brasería La Cabaña, que es todo un descubrimiento. Desde que llegamos, supe que iba a ser una buena elección. Con un par de estrellas en su haber (literalmente), este restaurante tiene unas reseñas que te dejan con ganas de más. Una vez dentro, te vas a dar cuenta de que la comida es espectacular y la atención, de 10. Nos atendió una camarera que era un encanto, siempre con una sonrisa y atenta a cualquier detalle, ¡todo un lujo!
Si estás buscando un sitio para disfrutar de una buena comida después de un día de nieve, no hay duda de que aquí lo vas a encontrar. La variedad del menú es muy buena, con opciones vegetarianas y platos que resaltan lo mejor de la comida de la tierra. Te aseguro que no te vas a quedar con hambre; las porciones son generosas y la calidad está más que garantizada. ¡Cuidado que la carta de vinos también es digna de mención! La selección es muy buena y acompaña a la perfección cualquier platillo que elijas.
La experiencia de comer aquí es realmente agradable. Desde que entras, el aroma que sale de la cocina te atrapa. Me encantó el atún y la provoleta que probamos, y ni hablar de los postres; ¡son para chuparse los dedos! Si vuelves a la zona, no dudes en repetir. Ah, y no te olvides de reservar, que se llena rapidísimo.
Ahora, en cuanto al ambiente, te puedes esperar un lugar tranquilo y acogedor. A pesar de que el local puede parecer un poco pequeño, el trato amable del personal y la calidad de la comida lo compensan con creces. Todos están siempre pendientes de que estés a gusto, así que vas a sentirte como en casa. Y si tienes un dulce antojo al finalizar la comida, ¡no dejes de probar sus helados! Te prometo que el de arroz con leche y dulce de leche es una maravilla que no te puedes perder. ¡Totalmente recomendable!
Cuántos platos y bebidas diferentes ofrece la carta del restaurante
Y si hablamos de la comida, ¡vaya nivel tiene la Brasería La Cabaña! Tus papilas gustativas te lo van a agradecer. Los huevos rotos son una auténtica delicia, especialmente con ese jamón increíble que te hace querer pedir más. Las patatas son otro punto fuerte, ¡im-pul-san-do! Todo lo que he probado se deshacía en la boca, desde el lomo alto, que estaba delicioso, hasta el brownie y la crepe que parecen de otro mundo. ¡Hasta me quedé con ganas de probar más postres a pesar de lo satisfecho que quedé! Sin duda, no va a ser la última vez que estemos allí.
No sé si lo has notado, pero el lugar tiene también un aire acogedor que enamora. La iluminación tenue y el murmullo de las charlas añaden ese toque que hace que te sientas como en casa. Además, el servicio es espectacular: amables, cercanos, pero sin llegar a ser pesados. Desde que entras hasta que te vas, te hacen sentir que estás entre amigos. A esos precios tan asequibles, es fácil volver una y otra vez.
Ah, y para quienes van con peludos, también han pensado en ellos. Eso sí, es mejor reservar porque, por lo general, solo usan el comedor pequeño para las comidas. Si vas con un perro grande, mejor planea tu visita para evitar líos, pero nosotros fuimos sin reserva y nos acomodaron en el comedor superior. El trato fue tan bueno que no puedo evitar mencionarlo, ¡quedamos encantados!
En cuanto a su carta, ofrecen un montón de opciones, desde tostas de queso de cabra hasta ensalada La Cabaña o moussaka. La variedad es amplia y apuesto que hay algo para todos los gustos. Así que no dudes en preguntar, que seguro el cocinero te hace recomendaciones alucinantes sobre los diferentes platos y bebidas. Si quieres saber aproximadamente cuántos platos hay, realmente parece que tienen de todo un poco para satisfacer cualquier paladar. ¡Así que ya sabes, la Brasería La Cabaña es parada obligatoria!
Se requiere hacer una reserva para comer en Brasería La Cabaña
Y hablando de la Brasería La Cabaña, ¡vaya experiencia que tuvimos! Buscábamos un sitio para comer en Reinosa y, tras ver que era el mejor valorado, decidimos arriesgarnos. Y, sinceramente, no me puedo creer la calidad de la comida. Nos pedimos una provoletta que nos dejó con ganas de más, y el chuletón de buey fue simplemente de otro planeta, cocido a la perfección, vuelta y vuelta. Oye, y si eres un amante del chocolate, el 'saquito de felicidad' es el postre que no puedes dejar de probar. Te lo aseguro, vas a querer volver solo por eso. Y, además, el precio es justo, alrededor de 30-40 € por persona, que no está nada mal para lo que ofrecen.
Lo mejor de todo, sin duda, fue la atención. Nuria nos trató como reyes, siempre con una sonrisa y súper atenta. Y ni hablemos del dueño, que es un cocinero muy majo y al que le encanta lo que hace. Te hace sentir en casa, y eso se agradece un montón. La calidez del ambiente también contribuyó a que nuestra visita fuera tan genial. ¡Un 10 de servicio!
Un cliente que estaba allí también dijo que se le saltaron las lágrimas con la atención al cliente, y tiene razón; es insuperable. Nos recomendaron el tomate relleno de carne gratinado y, la verdad, ¡madre mía, qué sabor más espectacular! El lomo alto que nos sirvieron estaba en su punto justo y presentado de maravilla. El postre, una mezcla de sabores con helado y pan de chocolate belga, era todo un espectáculo. De verdad, un sitio que merece una matrícula de honor, y seguro que repetiría sin pensarlo.
Si estás planeando ir a Brasería La Cabaña, te aconsejo que reserves, porque siempre hay gente y no querrás quedarte sin probar esas delicias. Aunque nosotros encontramos mesa, creo que es mejor asegurarse, especialmente si es un día con buena afluencia. Así que haz la reserva y disfruta de este local que, sinceramente, te va a dejar con ganas de volver. ¡Te lo prometo!
Es Brasería La Cabaña un lugar adecuado para familias
Y volviendo a la Brasería La Cabaña, hay que hablar de cómo es un rincón pequeñito, pero ¡vaya que saben hacer bien las cosas! Aquí la comida es realmente de calidad. Si estás pensando en comer algo rico, es un sitio que merece la pena visitar. Aunque hay que mencionar que si llevas a tu peludito, como nosotros con nuestro pomerania, puedes encontrar ciertas restricciones. Nos dijeron que no podía comer ni beber dentro por respeto a los demás comensales, así que tengámoslo en cuenta si decides ir con tu mascota. No es un local PETFRIENDLY al 100%, pero la verdad, la buena comida y el servicio amable hacen que valga la pena.
La atención al cliente es algo que también se siente. La camarera que nos atendió, Nuria, fue un verdadero amor, siempre sonriendo y atenta a nuestra mesa. Y si estás buscando algo delicioso, no puedes irte sin probar el séquito de la felicidad. ¡Espectacular! La comida tiene un precio razonable también, con muchas opciones de 20 a 60 € por persona. Y aunque la atmósfera es bastante agradable, a veces el servicio puede ir un poco lento, especialmente si hay una sola persona atendiendo. Pero al final del día, lo que importa es que te sientas bien y disfrutes de una buena comida.
Sobre si es un lugar adecuado para familias, puedo decir que todo depende. Si tienes niños y un perro pequeño, podrían haber algunas limitaciones. La oferta gastronómica y el ambiente son bastante acogedores, aunque el servicio podría ser un poco más ágil. Si aceptas que habrá momentos de espera o que tu mascota no podrá disfrutar del interior, ¡entonces definitivamente es un lugar perfecto para una cena familiar! Además, la calidad de la comida y el trato amable hacen que sea un sitio donde querrás volver.
Qué tipo de atención reciben los clientes en el restaurante
Hablando más sobre la Brasería La Cabaña, ¡no puedo dejar de mencionar lo acogedor que es el lugar! Es el tipo de sitio que te hace sentir como en casa nada más entrar. La decoración es rústica y tiene ese aire de cabaña que te invita a relajarte y disfrutar de una buena comida. Sin embargo, no te olvides de reservar con antelación, especialmente si piensas ir un viernes. Afortunadamente, a nosotros nos hicieron un hueco a las 15h, pero mejor ir preparado.
En cuanto a la comida, tengo sentimientos encontrados. La provoleta que pedimos estaba buena, pero, sinceramente, esperaba un poco más de calidad en el jamón ibérico, ya que estaba un poco decepcionado al encontrar jamón de blister en vez de algo más auténtico. El lomo bajo que pedí era de 500 gr, y aunque al principio me enseñaron una pieza que tenía buena pinta, al servirlo, me trajeron menos cantidad de la que debería. La camarera fue muy amable y admitió rápidamente su error, pero fue un poco incómodo. Sin embargo, lograron endulzarlo un poco al invitarnos al vino como compensación, ¡un buen gesto!
Por otro lado, la atención que recibes en La Cabaña es realmente destacable. El personal es muy educado y siempre están dispuestos a ayudarte, lo que hace que la experiencia sea mucho más amena. No sé si lo mencioné, pero ¡no te pierdas las tostás y el saquito de la felicidad! Me pareció que son grandes recomendados por el servicio, como también lo son las tiras de pollo rebozado. En general, es un lugar con un trato al cliente que realmente se esfuerza por hacerte sentir bien, pues el ambiente es super amigable y el personal se nota que le gusta lo que hace. Así que no es de extrañar que lo califique con 4 estrellas en comida, pero 5 estrellas en servicio y ambiente.
Si buscas un lugar donde disfrutar de una buena comida sin gastar una fortuna, La Cabaña es definitivamente una opción a considerar. Con precios de 20-30 € por persona, vale la pena probarlo y disfrutar de lo que el menú tiene para ofrecer.
Cómo se describe el paisaje alrededor de Brasería La Cabaña
El otro día fui a la Brasería La Cabaña y, madre mía, ¡qué buena elección! El lugar tiene un ambiente súper acogedor, perfecto para una buena comida en buena compañía. Una de las cosas que más me impresionó fue su especialidad en carnes a la brasa. Amplia la carta, pero no puedes dejar de probar su chuletón de ternera. Te juro que está para llorar de lo bueno que es. Cada bocado es un festival de sabor que simplemente no querrás que se acabe.
Además, el servicio es de lo más amable. El personal nos hizo sentir como en casa desde el primer momento, siempre con una sonrisa y listos para recomendarte lo mejor de la casa. Nos explicaron cómo preparaban las carnes y nos hicieron unas sugerencias que acertaron al 100%. Y ni hablar del vino; la selección es bastante interesante y acompaña a la perfección cualquier plato que elijas. ¡Ah, y no olvides guardar espacio para el postre! Sus tarta de chocolate es una locura, no podrás resistirte a probarla.
Y, por si fuera poco, el contexto es una maravilla. La ubicación en C. Juan José Ruano, 4, 39200 Reinosa, Cantabria te ofrece un paisaje espectacular. Desde la brasería puedes disfrutar de vistas donde se mezclan los verdes de la naturaleza con el aire fresco de la montaña. Al comer ahí, me sentí envuelto por ese ambiente rural —un auténtico respiro para los sentidos—. Imagínate relajarte con un buen plato mientras miras esos paisajes idílicos que nos regala Cantabria. Es un combo perfecto que convierte una simple comida en una experiencia que realmente disfrutas. Así que ya sabes, si buscas un lugar donde comer bien y al mismo tiempo conectar con la belleza del entorno, ¡La Cabaña es tu sitio!








