La Gavilla

La Gavilla

La Gavilla es ese rinconcito acogedor en Bilbao que no te puedes perder si eres un amante de la buena comida. El chef David Morrondo, tras recorrer el mundo, decidió crear su propio espacio en Colón de Larreátegui 32, ofreciendo unas experiencias gastronómicas que combinan tapas y raciones de autor con una selección de vinos de primera. Aquí, no solo disfrutas de un sabor inmaculado, sino que además tienes al chef en el frente asegurándose de que cada bocado sea perfecto.

Este lugar es ideal para una tertulia gastro con amigos, ya que su ambiente invita a relajarse y disfrutar. Aunque la experiencia con el servicio puede variar, nadie puede negar que La Gavilla se destaca por su excelente comida y presentación. Con 54 menús y bebidas diferentes, hay algo para todos los gustos. Así que, si quieres disfrutar de un pequeño lujo en pleno centro de Bilbao, anímate a visitarlo y descubre por qué tiene una calificación de 4.6 sobre 5 en Restaurant Guru.

La Gavilla

Bar restaurante
4,6
1.317Reseñas
Fotos
Colón de Larreátegui K., 32, Abando, 48009 Bilbao, Bizkaia
944 25 68 38

Horarios La Gavilla

DíaHora
lunesCerrado
miércoles11:00–24:00
jueves11:00–24:00
viernes11:00–24:00
sábado11:00–24:00
domingoCerrado
nan11:00–24:00 El horario podría cambiar

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación La Gavilla

Dónde se encuentra La Gavilla en Bilbao

¡Chicos, tengo que contarles sobre un lugar increíble que descubrimos en Bilbao! Se llama La Gavilla y está en Colón de Larreátegui K., 32, Abando. Desde el momento en que entramos, nos atendieron con una amabilidad que ya nos hizo sentir como en casa. Imagínense, preguntamos si tenían mesa y, en un abrir y cerrar de ojos, nos estaban recomendando platos como si fueran amigos de toda la vida. ¡Una de las mejores experiencias culinarias que hemos tenido!

La comida es un festival de sabores. Cada plato que probamos nos dejó con ganas de más. El tartar y la costilla son brutales, y ni hablar de los txipirones: tiernos y buenos. Se nota que la gente de La Gavilla disfruta lo que hace y se esfuerza por ofrecer lo mejor, tanto en la cocina como en el servicio. Y hablando de servicio, el camarero francés que nos atendió fue una auténtica joya, siempre atento y cercano.

El ambiente en el bar es muy chulo, con buena música de fondo y un toque acogedor, aunque es cierto que el lugar es un poco pequeño y puede hacerse un poco caluroso en días de calor. Y bueno, el nivel de ruido puede ser alto, pero se puede charlar sin problemas. Por otro lado, los precios son bastante razonables, con una cena por persona que ronda entre 20-50 €, dependiendo de lo que pidas. Te aseguro que vale cada céntimo.

Así que si están planeando visitar Bilbao, no se pueden perder La Gavilla. ¡Es un lugar que hay que probar! Si llegas al centro, solo tienes que buscar Colón de Larreátegui K., 32, Abando y te encontrarás con una experiencia que no olvidarás. ¡Ya me cuentan cómo les va!

Quién es el chef detrás de La Gavilla

Y bueno, después de esa experiencia, no puedo dejar de hablar de La Gavilla en Colón de Larreátegui. ¡Es un local pequeño pero con un encanto brutal! Cada rincón tiene su propio toque, pensando en que te lleves una experiencia inolvidable. La atención al cliente es impresionante; siempre te reciben con una sonrisa y, sinceramente, se nota que saben lo que hacen. Ya sabes, a veces uno va a un sitio y el servicio te arruina la comida, pero aquí es todo lo contrario: todo es 5 estrellas.

En nuestra primera visita, quedamos deslumbrados. Esa tarrina de queso trufado... ¡no tengo palabras! Suave, cremosa, con un chorro de AOVE espectacular y la miel... bueno, se lleva todo al siguiente nivel. Y si lo acompañas con el pan de masa madre, ya te digo, te sales de la experiencia solo por eso. Sin duda, es un lugar al que volveremos una y otra vez. Comida y ambiente que no decepcionan, ¡totalmente recomendable!

Hablando del ambiente, es tan acogedor que te sientes como en casa, pero con un toque de sofisticación que te hace querer quedarte horas disfrutando. Aunque eso sí, si vais, no os olvidéis de hacer una reserva. El sitio es bastante popular, y lo entendemos a la perfección: la comida y el servicio son de lujo. Por unos 30-40 € por persona, sales rodando, pero con una sonrisa en la cara.

El otro día probamos su vermut; ¡madre mía, de los mejores que he probado! Y ya que estábamos allí, no pudimos resistirnos al pintxo de tortilla de patatas picante y el torrezno. La tortilla es casera y jugosa, y el torrezno, crujiente. Ya ves, salimos de casualidad y terminamos quedándonos para comer. La ensalada de tomate con ajoblanco es un must y la recomendación de langostinos en tempura fue un acierto total. Y esa tarta de queso casera, ¡no puedo más! Me alegra que el chef, Oscar, esté detrás de todo esto, dejando su huella en cada plato y cada sabor. Un verdadero maestro en su cocina que entiende a la perfección lo que buscamos los comensales. Sin duda, un sitio que te hace volver.

Qué tipo de cocina ofrece La Gavilla

Y ya te cuento más sobre La Gavilla en Bilbao. La verdad es que fuimos nueve personas y la experiencia fue de 5 estrellas desde el minuto uno. Cristina, nuestra camarera, fue un verdadero sol, siempre atenta a nuestras necesidades y sus recomendaciones fueron un acierto total. Cada plato que probamos fue una aventura diferente; realmente se notaba que estaban en su punto. El ambiente del lugar, con buena música y un ambiente acogedor, hacía que el sábado fuera aún más especial. Ah, ¡y no te olvides del cumpleaños que celebrábamos! Fue inolvidable cuando todo el restaurante se unió a cantar el 'cumpleaños feliz'.

Sobre la comida, madre mía, qué delicia. Si te gusta la buena gastronomía, aquí tienes que probar el steak tartar y el secreto ibérico con humo de romero; eran algo fuera de este mundo. Y ni hablar del final con la tarta de queso casera; nunca había probado una igual, con esa base de galleta machacada que te dejaba con ganas de más. La combinación de vinos que pedimos fue perfecta para maridar con los platos, y acabamos con muchas risas y brindis. Sin duda, La Gavilla se convierte en parada obligada en nuestro próximo viaje a Bilbao, y eso que somos de Zaragoza.

Si solo tienes un rato y quieres disfrutar, La Gavilla tiene una cocina moderna fantástica, con toques asiáticos que sorprenden. Aunque la carta no es muy extensa, cada plato tiene su propia personalidad. Desde unas berenjenas súper ricas hasta un queso con trufa que te hará repensar tu relación con el queso. Las costillas con su toque especial también son dignas de mención, y por supuesto, no puedes perderte sus pinchos de tortilla, especialmente el picante. En definitiva, es un lugar donde el buen ambiente y la buena comida se juntan para hacer que cualquier ocasión sea memorable.

Cuál es la especialidad de La Gavilla en términos de platos

Y si hablábamos de La Gavilla, ¡en serio, qué escapada! Este bar restaurante en Abando es todo lo que necesitas para disfrutar de buena comida en un ambiente acogedor. Cuando fuimos, éramos cuatro y la verdad, nos quedamos encantadísimos con todo. No hay nada como compartir entre amigos, y ellos tienen una carta que, aunque sencilla, va subiendo de nivel plato a plato. La combinación de sabores es simplemente irresistible.

Los primeros en aparecer fueron esos langostinos en tempura que nos dejaron alucinados. ¡Qué locura! Con un toque asiático que, de verdad, transforma esas gambas con gabardina en algo totalmente extraordinario. También probamos el guacamole al momento, que, ya sabes, es toda una experiencia; y la burrata fresca con guisantes se convirtió en un nuevo favorito. En cuanto al secreto ibérico con humo de romero, ¡mejor no hablemos, que se me hace agua la boca solo de recordarlo!

El servicio fue de 10. Los camareros te tratan como si te conocieran de toda la vida, siempre atentos y con buena onda. Además, el cocinero es una pasada; no solo es un crack en la cocina, sino que también se preocupa por los detalles, como las recomendaciones para los embarazados. Eso es un buen punto, sobre todo si tienes alguna restricción. Y, ojo con la tarta de queso, que nos dijeron que es la mejor de Bilbao. ¡No se pueden volver a casa sin probarla!

Lo único que tal vez deberías tener en cuenta es que el local es un poco pequeño y a veces se puede poner ruidoso, especialmente si estás buscando una velada íntima. A veces hay que alzar un poco la voz para charlar, pero insisto en que, a la larga, la comida bien vale la pena.

Entonces, ¿cuál es, al final, la especialidad de La Gavilla? Sin duda, todo lo que tiene que ver con el secreto ibérico parece robarse el show, junto con esos langostinos en tempura y la tarta de queso que es considerada la mejor. Si andas en Bilbao, ¡no te lo pierdas!

Qué tipo de experiencia gastronómica se puede esperar en este restaurante

Así que, después de dejar La Gavilla, me quedé con sensaciones un tanto encontradas. El restaurante es ideal para comer tapas, aunque debo admitir que no terminó de convencerme del todo. Se nota que el producto que utilizan es de calidad, y, aunque los platos están buenos, creo que las raciones no se ajustan al precio que pagas. A la barra le echamos un vistazo y había pintxos tradicionales que tenían una pinta increíble, pero como íbamos un poco más a lo fusión, optamos por pedir de la carta, que, por cierto, no es muy extensa.

Empezamos con la ensaladilla rusa y los nachos con guacamole y burrata, que estaban buenos, pero, sinceramente, un poco normalitos. Lo que vino después fue un poco decepcionante, sobre todo la berenjena con la barbacoa asiática. No puedo decir que me enamorara ese sabor ni con la salsa de yogurt que la acompañaba. Pero ahí no quedó la cosa, porque después llegaron dos platos que sí que me hicieron cambiar de opinión. Los langostinos en tempura estaban de rechupete, con ese aliño de salsas y especias que les daba un toque espectacular. Y la costilla glaseada… madre mía, eso sí que fue un espectáculo. La carne se separaba del hueso sin esfuerzo, y la salsa barbacoa estaba en su punto perfecto.

Los postres, sin embargo, me dejaron un poco frío. El helado de melón no tenía mucho sabor, la torrija pasó sin pena ni gloria y la tarta de queso, aunque buena, se parecía más a un flan que a lo que uno esperaría de una tarta de queso. Aunque, a pesar de esto, hay que reconocer que estaban ricos. El local es pequeño, distribuidos en dos plantas. Si te apetece un ambiente más tranquilo, te recomendaría llamar para hacer reserva en la planta de arriba, donde hay un par de mesas más cómodas; porque abajo, con tanta gente de pie y esas mesas altas, se hace un poco complicado.

Entonces, ¿qué tipo de experiencia gastronómica se puede esperar en La Gavilla? Bueno, es un lugar donde la calidad del producto se nota, y aunque hay altibajos en los platos, hay auténticas joyas que merecen la pena probar. Es perfecto para disfrutar de un buen rato con amigos, aunque, si buscas un ambiente relajado, lo mejor es hacer reserva. En resumen, tiene potencial, y diría que vale la pena pasar a conocerlo y darse una vuelta por sus tapas. ¡Seguro encuentras algo que te encantará!

La Gavilla ofrece opciones de tapas y raciones

Y, hablando de La Gavilla, ¡tienes que saber que este sitio se está convirtiendo en uno de mis preferidos en Bilbao! La tercera visita que hago y cada vez me sorprenden más. El trato del personal es top, especialmente el bueno de Pablo, que realmente se preocupa por que te sientas a gusto. Desde que entras, ya sabes que va a ser una experiencia especial, y eso es algo que se agradece un montón. Ah, y el ambiente es acogedor, simplemente perfecto para relajarse y disfrutar de una buena cena.

Ahora, pasemos a la comida, porque eso es lo que realmente te va a volar la cabeza. He probado varios de sus platos con toques asiáticos y la verdad es que están bien pensados y ejecutados. Los langostinos en tempura son una maravilla, tan crujientes y sabrosos que no puedes resistirte a repetir. Y no me hagas empezar con el Secreto Ibérico ahumado... ¡es un escándalo de lo bueno que está! Este plato, junto al pan tumaca, se ha convertido en un must cada vez que voy. Si crees que lo bueno no puede mejorarse, solo tienes que probarlo.

Además, el hecho de poder compartir platos hace que La Gavilla sea ideal para cualquier quedada con amigos. Así que mejor reserva con antelación, porque el sitio es pequeñito y siempre hay un buen ambiente. Y aunque no tomamos fotos, te aseguro que cada uno de los cinco platos distintos que probamos fue una nueva sorpresa. Si te decides a ir, ¡no te pierdas la costilla y los txipirones! Son una auténtica delicia.

Y para responder a tu pregunta, sí, La Gavilla ofrece opciones de tapas y raciones perfectas para compartir, así que si estás buscando un lugar donde picar algo en buena compañía, este es tu sitio. No dudes en darte un capricho, porque con precios que rondan entre los 30 y 40 euros por persona, la experiencia realmente lo vale. Repetiremos seguro!

Cómo se describiría el ambiente de La Gavilla

¡Vaya, no puedo dejar de pensar en nuestra increíble cena en La Gavilla! ¿Recuerdas ese tartar de atún que estábamos degustando? ¡Sencillamente espectacular! Acompañado de las alcachofas con salsa de foie, cada bocado era una fiesta de sabores. Y que no se me olvide la tarta de chocolate... ¡No tengo palabras! Cada plato fue mejor que el anterior, y lo mejor de todo es que tuvimos la suerte de conocer a David, un tío divertidísimo que nos dio recomendaciones que, sinceramente, han llevado nuestra aventura gastronómica por el norte a otro nivel. El asador Izeta que probamos después fue todo un espectáculo. Sin duda, un lugar al que volveremos en futuras visitas.

Y si hablamos de trato, ¡Cristina se ganó el premio! Su amabilidad y cercanía hicieron que nos sintiéramos como en casa. La calidad de los productos que ofrecen es evidente, y la manera en que está todo preparado deja claro que saben lo que hacen. El servicio fue impecable y, sinceramente, es el tipo de atención que te hace querer regresar. El ambiente es muy acogedor, aunque en comparación, nos costó un poco más en la cena, pero todo bien vale su precio.

Ahora, hablando de la atmósfera de La Gavilla, te diré que tiene un cierto encanto. Es un local pequeño, pero eso le da un toque especial. La planta de arriba es un poco más íntima, aunque un poco calurosa, mientras que la parte de abajo tiene mesas altas que invitan a una charla relajada. Cuando estuve, había mucha gente local, lo que siempre es un buen indicativo de que el lugar vale la pena. En general, el ambiente es divertido y acogedor, perfecto para compartir unos pinchos o disfrutar de una cena más formal. ¡Nos vemos de nuevo pronto en Bilbao! Un abrazo de parte de Edu y Carla.

Es recomendable visitar La Gavilla para una cena con amigos

Y así, entre risas y buena compañía, llegamos a La Gavilla, un bar restaurante que no se guarda nada. Desde el momento en que entramos, nos recibió un ambiente que ya prometía ser especial. La carta es bastante variada, con opciones que van desde lo más tradicional hasta platos con toques de otras culturas. No pude evitar maravillarme con la ensaladilla rusa, que te hace pensar que la has estado buscando toda tu vida, ¡de campeonato total! Y si piensas que solo es un plato más, espera a probar el steak tartar o el pulpo. Todo lo que pedimos fue un acierto, de eso no hay duda.

El servicio también es parte de lo que hace que La Gavilla brille. Los camareros son dinámicos y cercanos, están siempre dispuestos a ayudar y a ofrecer recomendaciones que, creedme, ¡no querrás ignorar! Además, el cocinero también se acercó a ver si todo estaba en su punto, lo que añade ese toque de calidez que a menudo falta en otros establecimientos. La verdad, se nota que les encanta lo que hacen, y eso se traduce en un equipo que genera buen rollo por todas partes.

Aunque los precios pueden estar un pelín elevados, hay que tener en cuenta que la calidad del producto y la experiencia merecen la pena. En general, oscilarás entre los 20 y 50 bolos por persona, dependiendo de cuántos platos decidas compartir (y créeme que querrás compartir, porque ¡hay tanto que probar!). Además, si llegas pronto, puedes encontrar mesa sin mayor problema, lo que siempre es un plus.

¿Recomendaría visitar La Gavilla para una cena con amigos? Totalmente sí. Es el lugar ideal para disfrutar de una buena comida, compartir risas y, sobre todo, disfrutar de un servicio que te hace sentir como en casa. No hay nada como sentarse a la mesa con amigos y dejarse llevar por las delicias del menú. Así que, ya lo sabes, ¡no dudes en darle una oportunidad!

Qué tipo de servicio se puede esperar en La Gavilla

Y hablando de La Gavilla, seguro que ya te imaginas lo bien que la pasamos ahí. Es un pequeño restaurante en el corazón de Bilbao que es simplemente una joya. Cuando llegas, ya sientes que estás en el lugar correcto: un ambiente moderno, cómodo y, sobre todo, acogedor. Y lo mejor de todo es que está super bien ubicado, así que no hay excusa para no hacer una visita. La atención es de cinco estrellas, tanto el personal como el chef son una maravilla. Te tratan como si fueras de la familia, siempre con una sonrisa en la cara y las ganas de ofrecerte una experiencia inolvidable.

La comida es, sencillamente, fantástica. Ellos se presentan como un sitio que mezcla lo tradicional con toques asiáticos, lo que es una delicia para los paladares curiosos. Los platos son perfectos para compartir, así que puedes ir con amigos y disfrutar de una variedad de sabores. Comenzamos con los langostinos en tempura que estaban brutales, y luego pasamos a las berenjenas asadas con esa increíble salsa hoisin y yogur. ¡Qué combinación, de verdad! Y la tarta de queso, templada como la pedimos, es el toque dulce que cierra la experiencia de manera espectacular.

No te olvides de que la carta cambia según la temporada, así que siempre hay algo nuevo por descubrir. Aunque el precio ronda los 30 a 40 euros por persona si compartes varios platillos y bebes un buen vino, ¡merece totalmente la pena! La selección de vinos que tienen, provenientes de pequeñas bodegas, le añade un toque único que no encuentras en otros sitios. Así que, si te decides por ir, no olvides reservar para asegurarte un buen sitio, ¡el local es acogedor pero pequeño!

Y claro, hablemos del servicio, que es uno de los puntos fuertes de La Gavilla. El personal es encantador y se nota que disfrutan lo que hacen. Son súper atentos y, además, educados, lo que hace que tu visita se sienta aún más especial. Así que, si estás buscando un lugar donde no solo la comida sea espectacular, sino que la atención y el ambiente lo acompañen, ¡La Gavilla es el sitio! Sin duda, 100% recomendable para pasar una buena velada.

Cuántos menús y bebidas diferentes están disponibles en La Gavilla

Te cuento que nuestra última experiencia en La Gavilla fue totalmente de 5 estrellas. Ya sabes, nos lo habían recomendado y, la verdad, ¡fue una sorpresa grata! Desde que entramos, la atención del personal fue increíble, un equipo muy majo que te hace sentir en casa. Pedimos la tempura de langostinos y, ¡madre mía!, estaba riquísima. La daba una textura crujiente que combinaba perfectamente con el sabor del mar, ¡una delicia!

Luego, probamos la carrillera, que estaba espectacular. Sinceramente, no sé cómo lograron ese sabor tan profundo y tierno. Y ya ni hablemos del secreto ibérico, otro manjar que no puedes dejar de probar. ¡Cada bocado fue pura felicidad! Y, como cereza del postre, un bizcocho que no solo estaba de vicio, sino que también estaba bien presentado. ¿Y los precios? Pensamos que eran geniales para la calidad que ofrecen.

La primera vez que fuimos a comer, quedamos tan encantados que, sin duda, volveremos. En esta ocasión, optamos por los platos a compartir y pedimos cuatro, más el postre. Todo estaba increíble; los sabores y las texturas se complementaron a la perfección. Además, el atún rojo estaba buenísimo y los langostinos eran brutales, ¡te lo aseguro! Y lo mejor de todo es que los camareros y el cocinero son encantadores, siempre dispuestos a recomendar lo mejor.

En cuanto a menús y bebidas, La Gavilla tiene una variedad interesante. Aunque no tengo el número exacto, podría decirte que cuentan con varios menús y un montón de opciones de bebidas para acompañar cada plato. Así que siempre hay algo nuevo por descubrir y hacer que tu cena sea aún más especial. ¡Ya tienes una razón más para ir y disfrutar!

Fotografías La Gavilla

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