Hotel Restaurante Karlos Arguiñano

Hotel Restaurante Karlos Arguiñano

El Hotel Restaurante Karlos Arguiñano es un sitio encantador situado en Mendilauta Kalea, 13, Zarautz, justo frente a la playa. Con sus 12 acogedoras habitaciones, este antiguo palacete no solo ofrece un ambiente familiar y un servicio cercano, sino que también te brinda todo lo que necesitas para disfrutar al máximo de tu estancia. Además, la piscina al aire libre y la pequeña biblioteca son perfectas para relajarte después de un día explorando los alrededores.

Y si de gastronomía se trata, ¡prepárate para disfrutar! En el restaurante del propio Karlos Arguiñano, puedes degustar 29 platos de la cocina vasca que son una delicia, todos con vistas impresionantes al Cantábrico. Es un lugar acogedor que combina lo mejor de la cocina mediterránea y española, y con una puntuación de 4.3 sobre 5, no es de extrañar que sea un preferido por los viajeros. Así que, si te animas, asegúrate de probar esos postres fabulosos que todos comentan. ¡No te lo querrás perder!

Hotel Restaurante Karlos Arguiñano

·€€
4,3
15.378Reseñas
Fotos
Mendilauta Kalea, 13, 20800 Zarautz, Gipuzkoa
943 13 00 00

Horarios Hotel Restaurante Karlos Arguiñano

DíaHora
lunes8:00–24:00
miércoles8:00–24:00
jueves8:00–24:00
viernes8:00–24:00
sábado8:00–24:00
domingo8:00–24:00
nan8:00–24:00 El horario podría cambiar

El horario podría cambiar.

Mapa Ubicación Hotel Restaurante Karlos Arguiñano

Dónde se ubica el Hotel Restaurante Karlos Arguiñano

¡Hola, amigos! Si alguna vez están buscando un lugar que mezcle buena comida y vistas espectaculares, no pueden dejar de visitar el Hotel Restaurante Karlos Arguiñano en Zarautz. Está en la Mendilauta Kalea, 13, y para ser sinceros, ¡es un auténtico hallazgo! La experiencia fue un verdadero placer gustativo, rodeados de un marco excepcional. El equipo es increíble, están súper atentos y conocen al dedillo cada plato. Como ya he probado otros restaurantes gastronómicos, puedo asegurar que aquí el nivel es altísimo. La única pequeña cosa que noté fue la falta de mantel, pero entiendo que puede ser por motivos ambientales. ¡No es para tanto!

La experiencia de hospedarse aquí es igualmente maravillosa. Desde el primer momento, te hacen sentir como en casa, especialmente si llevas a los peques; el trato hacia ellos es inmejorable. Nos quedamos unas noches y las vistas desde la terraza de nuestra habitación... ¡wow! Eran simplemente preciosas. Y no puedo olvidar mencionar el desayuno, ¡muchas gracias al equipo por ser tan amables! La comida del restaurante fue justo lo que esperaba, porque ¿quién no conoce el famoso estilo de Arguiñano? ¡No defrauda! La marca KA es sinónimo de calidad, y esta visita lo deja más que claro. ¡Definitivamente volveremos!

Y si solo van para comer, también se llevan una grata sorpresa. Puedes disfrutar de una comida deliciosa por unos 60 euros. La carta tiene platos que, aunque tradicionales, tienen un pequeño giro que los hace únicos. Todo estaba buenísimo y el servicio era elegante; incluso tienen una zona donde puedes cruzar la cocina para llegar a la parte trasera del restaurante, que es toda una experiencia en sí misma. Claro, también hay opciones más ligeras, como un par de txacolís y pintxos; aunque, admito que a veces el precio puede ser un poco elevado, ya saben, 'el nombre' que arrastra. Pero no se olviden de dejar espacio para los postres, ¡la pinta que tienen es de otro mundo!

Así que ya saben, el Hotel Restaurante Karlos Arguiñano está en Mendilauta Kalea, 13, 20800 Zarautz, Gipuzkoa. Así que si están por la zona, ¡no se lo pierdan! Es un lugar ideal para unas vacaciones, ya sea en familia o con amigos. ¡Les va a encantar! ️✨

Cuántas habitaciones tiene el hotel

La verdad es que el Hotel Restaurante Karlos Arguiñano en Zarautz es un sitio que vale la pena. Te cuento un poco de nuestra experiencia. Pedimos la pasta carbonara para compartir porque la de la mesa de al lado tenía una pinta impresionante y queríamos saber si realmente era tan buena. Bueno, estaba rica, pero no fue nada del otro mundo. Yo me decidí por un solomillo, y tengo que decir que fue un acierto total. La carne, en su punto perfecto, con una textura que se deshacía en la boca. Pero lo que realmente dejó algo que desear fue el cochinillo de mi novia; le faltó un poco de sabor. Ya el final de la comida fue una nota alta con la degustación de postres. El helado de mango y la torrija nos sorprendieron gratamente, así que aunque algunos platos no fueron un éxito absoluto, el postre compensó.

Cuando fuimos, fue un viaje corto con mi marido, pero que repetiríamos sin pensarlo dos veces. Optamos por el pack de hotel y menú degustación. La habitación estaba bien, aunque la cama era un poco incómoda, pero eso no nos impidió disfrutar de las vistas al mar. El personal del hotel era increíble, muy amables, especialmente la señora que nos atendió en el desayuno; es un encanto. Y para poner el broche de oro a nuestra experiencia, ¡nos encontramos con Karlos Arguiñano! No podríamos creerlo, y por supuesto que nos hicimos una foto con él. Es tal como lo ves en la tele, ¡genial y ameno!

Una de las cosas que más nos gustó del lugar son las vistas. Ideal para dar paseos por la arena y relajarte. Fuimos a mediados de mayo, que es una época perfecta; no había mucha gente y la temperatura estaba muy bien. En cuanto a las habitaciones, el hotel cuenta con cuatro habitaciones, todas bien equipadas y listas para que disfrutes de tu estancia. En definitiva, si buscas tranquilas vacaciones cerca del mar, este lugar tiene todo lo que necesitas.

Qué tipo de ambiente ofrece el Hotel Restaurante Karlos Arguiñano

Y ya hablando del Hotel Restaurante Karlos Arguiñano, déjame decirte que la ubicación es simplemente perfecta. Justo al lado de la playa de Zarautz, tienes la opción de disfrutar de una amplia terraza tanto interior como exterior. Es el sitio ideal para hacer un alto entre paseo y paseo por la playa y dejar que los sabores de la comida de autor te despierte todos los sentidos. Recuerda, si buscas un menú sidrería, ¡aquí no lo vas a encontrar! Optamos por el menú degustación y, sinceramente, ¡estaba todo riquísimo! Los sabores estaban muy bien balanceados, pero sí, ¡no te olvides de pedir un postre extra! A pesar de que podría añadir un plato más al menú, la experiencia sigue siendo de cinco estrellas.

Lo que también me encantó fue la atención del personal. Teníamos una reserva a las tres, pero llegamos un poco antes y, cuando les dijimos que estábamos esperando en la terraza, nos sorprendieron con un servicio adelantado a las dos y media. Esa amabilidad realmente suma a la experiencia y te hace sentir bienvenido, algo que se nota mucho en estos lugares.

Ah, y no puedo dejar de mencionar el desayuno que tuvimos en la cafetería. No nos hospedamos en el hotel, pero nos decidimos por una chapata de jamón, un croissant y una napolitana de chocolate que estaban para chuparse los dedos. Aunque el servicio no fue lo más destacado, decidimos pasar por alto la falta de educación de algunos empleados y disfrutar de un maravilloso desayuno con vistas al mar. Un consejo: ¡mira más allá del servicio si la comida es tan buena!

Ahora, si te preguntas qué tipo de ambiente ofrece el lugar, la respuesta es clara: es un sitio elegante y acogedor. Pasar un tiempo allí es una mezcla de buena comida y una atmósfera distendida pero refinada. La ubicación y el entorno del restaurante son envidiables, lo que lo convierte en un lugar al que seguro querrás volver. Sin duda, el Karlos Arguiñano es un lugar donde disfrutar de una experiencia completa, ¡ya sea en familia, con amigos o en pareja!

Qué instalaciones tiene el hotel para el ocio y la relajación

Entonces, ya que hablábamos del Hotel Restaurante Karlos Arguiñano, déjame contarte un poco más sobre mi experiencia. He ido a comer allí un par de veces y, honestamente, no me parece que sea la gran cosa. Es más un lugar conocido por el nombre de Arguiñano que por la comida en sí, que tampoco es que esté mal, pero no es nada del otro mundo. La comida es bastante básica, con esa pinta de elaborada, pero hay restaurantes por la zona donde, con el mismo precio, se come significativamente mejor. Y si estás pensando en ir, te aviso que encontrar parking no es fácil, así que ve preparado. Una vez dentro del restaurante, puede que te vuelvas un poco loco buscando tu mesa.

Por otro lado, las habitaciones del hotel son un tema aparte. Son un poco viejitas, aunque he oído que las han reformado, así que eso es un punto a favor. Lo que sí puedo decir es que son extremadamente limpias y el personal es muy amable. A pesar de que puede que la decoración no sea lo último en tendencias, hay un buen nivel de servicio. En cuanto a la ubicación, ¡perfecta! Tienes el mar a un paso y hay un ambiente genial en la zona.

Una vez, fuimos un grupo de amigos y pedimos el menú degustación. La calidad de la comida, el servicio y el entorno nos dejaron impresionados. Todo fue un 10, sinceramente. Aunque noté que las mesas no tenían mantelería, cosa que creo que podría mejorar la experiencia, no puedo negar que el ambiente se siente acogedor. Y por supuesto, reserva con antelación si quieres disfrutar de una mesa con vistas al mar. Eso sí, no olvides pasar por su tienda al salir, hay cosas muy chulas para llevarte un recuerdo de la cocina de Arguiñano.

En cuanto a ocio y relajación, el hotel tiene todo lo básico para pasar un buen rato. Puedes disfrutar de un ambiente tranquilo, ideal para desconectar después de un día explorando Zarautz. Eso sí, si lo que buscas son instalaciones tipo spa o piscina, aquí no las encontrarás. Pero creedme, disfrutar de un café en su terraza con vistas al mar puede ser un planazo. Así que si tu idea es descansar y disfrutar de buena comida en un entorno agradable, este lugar es una opción que vale la pena considerar.

Qué comodidades se pueden esperar de las habitaciones del hotel

La experiencia en el Hotel Restaurante Karlos Arguiñano fue, la verdad, un poco decepcionante. ¡Qué mal rollo que durante la reserva no te avisen que muchos de sus platos están llenos de queso sin pasteurizar y otros ingredientes no recomendables si estás embarazada! Pedí recomendaciones y aun así, al final, tuve que lidiar con platos que no eran adecuados para mí. Aunque sí, es cierto que el precio es bastante parecido al resto de la zona — alrededor de 110€ por un entrante para compartir, dos platos principales, dos postres y bebidas — pero con tantos detalles que no se cuidan, ¿realmente vale la pena?

La atención fue lo mejor de la experiencia, gracias a una camarera que trató de hacer lo posible para que estuviéramos cómodos. Sin embargo, el comedor interior no se sentía muy acogedor y perdimos la oportunidad de disfrutar de la increíble ubicación junto a la playa. En cuanto a la comida, todo parecía correcto, pero nada como para tirar cohetes; los starters fueron bastante básicos y no dejaron una impresión duradera, con un rodaballo que estaba bañado en demasiada salsa y una carne que, a pesar de pedirla poco hecha, llegó pasada. Solo puedo rescatar uno de los postres que estuvo bastante bueno, pero eso tampoco salva la experiencia general.

Ahora, sobre el bar, ¡vaya que me llevé una decepción! Pedimos una ración de ensaladilla que era bastante escasa, y un pulpo que, para colmo, estaba demasiado hecho. Poniendo la guinda al pastel, añadieron un cargo por un trozo de pan sin gluten que se podría haber incluido de manera generosa. Esto me parece un poco cutre y hasta discriminatorio. En fin, tengo la impresión de que están viviendo más de su nombre que de la experiencia que realmente ofrecen.

Si estás considerando quedarte allí, las habitaciones del hotel ofrecen un nivel aceptable de comodidad, pero no esperes lujos excesivos. Tienen lo básico para que disfrutes de una buena estancia, y lo que realmente importa es que puedes relajarte después de un día de playa. Sin embargo, basándome en lo que he escuchado, no esperes que las habitaciones sean el mayor atractivo del lugar. Al final, quizás sea un lugar más apropiado para los que buscan algo funcional y no se fijan tanto en los detalles.

Cuáles son los horarios de check-in y check-out en el hotel

La experiencia en el Hotel Restaurante Karlos Arguiñano fue, en general, una mezcla de sensaciones. Por un lado, el menú degustación me dejó con buena impresión; la calidad precio es digna de un 5. Sin embargo, lo de no tener mantel en la mesa me chocó un poco. Tal vez me esperaba algo más formal, considerando el nombre y el nivel del lugar, pero al final parecía que estábamos en un bar de tapeo de Zarautz. Aún así, las vistas del salón al mar no pueden pasarse por alto, y como pedí una mesa junto a la ventana, tuvimos la suerte de disfrutar de esa vista preciosa mientras comíamos. ¡Un auténtico placer!

Por otro lado, una amiga que fue solo a tomarse unas cañas tuvo una experiencia diferente. Dijo que el local le parecía un poco rústico y más bien como un bar del pueblo, y aunque la comida puede ser buena, no le pareció que el precio justifique lo que había. Claro, siempre hay que tener en cuenta que, dependiendo de la compañía y la ocasión, lo que uno espera puede ser muy diferente. Ella apuntó a las buenas vistas y lo cómodo de poder sentarte donde quieras con tus consumiciones, pero lo cierto es que el ambiente le dejó un poco que desear.

He de admitir que hubo opiniones divididas sobre los postres. Aunque no los probé, el precio de unos 9€ por cada uno ya me hizo pensar un par de veces. Además, tener mala suerte con una mesa ruidosa puede arruinar un poco la experiencia... pero volviendo a lo positivo, los que han ido para celebraciones destacaron lo bien que se comió y el servicio rápido y amable. La verdad es que ciertas experiencias pueden hacer que en un futuro se quiera volver a probar suerte.

Ah, y si planeas hacer una visita y te preguntas cuáles son los horarios de check-in y check-out en el hotel, suelen ser de 14:00 a 12:00, así que asegúrate de coordinar bien tus tiempos para disfrutar al máximo de tu estancia. ¡Seguro que será una buena aventura!

Qué tipo de cocina se ofrece en el restaurante del hotel

Ya te conté un poco sobre nuestra experiencia, pero es que hay tanto que comentar del Hotel Restaurante Karlos Arguiñano que no puedo dejarlo pasar. La ubicación es, sin duda, lo mejor de todo. En Mendilauta Kalea, 13, en Zarautz, disfrutar de unas vistas extraordinarias del mar mientras tomas algo es ideal. Pero, claro, lo que me fastidia es que esos paisajes no compensan la calidad de la comida que probamos.

La cena en el bar, donde decidimos quedarnos para ver el atardecer, fue un tanto decepcionante. Las patatas bravas eran más bien *insípidas* y la ensaladilla de bonito era un poco raro, como una mezcla que parecía más mayonesa que otra cosa. Y mira que se esfuerzan en presentarse como el lugar perfecto por estar bajo el nombre de *Arguiñano*, pero en cuanto a la comida, no vale mucho la pena. Te diría que si quieres pasar un buen rato, perfecto para ver el atardecer, pero para cenar… mejor busquen otro sitio.

En el restaurante, las cosas no mejoraron. Aquí la decoración y ambiente se sienten *anticuados y desangelados*, y ni rastro de esas vistas maravillosas que te prometen. Nos pusieron el plato directo sobre la mesa, sin manteles ni nada que le diera un poco de calidez a la experiencia. La calidad de la comida fue un desastre total. El cochinillo, para qué hablar, sabía a *nevera*, y los platos de marisco estaban escasos y mal elaborados. Es que, con precios tan altos, al menos esperas que lo que sirvan esté a la altura. En definitiva, si no fueran por las vistas y el nombre, creo que nadie pararía aquí.

Para un grupo de amigos que quieren cenar bien, el servicio que tuvimos en la terraza fue para olvidar. Tuvimos que entrar a pedir la comida porque no vinieron a atendernos, lo cual es un tema que deberían advertir. Aunque, hay que reconocer que, a pesar de estos inconvenientes, el restaurante ofrece una carta variada. Por lo que comentan otros, puedes encontrar maravillas como langostinos salteados o un arroz caldoso que parece que vale la pena probar, aunque eso sí, el servicio es muy rápido y amable, lo cual es un punto a favor.

Entonces, ¿qué tipo de cocina ofrecen en el restaurante del hotel? Me parece que intentan ir por una línea de *alta cocina vasca*, pero con resultados que dejan mucho que desear. Así que si decides ir, ya sabes: disfruta del paisaje, pero ten cuidado con lo que pides. ¡Buena suerte!

Cuántos platos se pueden degustar en el restaurante

La verdad, tenía muchas ganas de probar el Hotel Restaurante Karlos Arguiñano y la experiencia tuvo sus luces y sombras, como suele pasar en este tipo de lugares. Empezamos en la bar cafetería, donde nos servimos unos cafés y nos dejamos seducir por un tiramisú que prometía ser la estrella de la tarde. El postre realmente estaba muy bueno, ¡aunque hay que decirlo, se quedó corto en comparación con la aventura que fue el café! Te juro que jamás había vivido algo así: ¡más de 15 minutos esperando que nos atendieran y luego otros 10 para que nos trajeran la bebida!

Y ya ni hablemos del momento de cobrar. Imagínate que, después de ese tiempo, le damos un billete de 20 euros y, claro, con toda la ilusión de recibir el cambio, le decimos a la chica de la terraza que nos traiga las vueltas. Su respuesta fue "no sé dónde lo he dejado...". Te juro que parecía una escena sacada de una comedia. Al final, después de un ratito más de espera, nos trajeron el cambio, pero, sinceramente, fue un auténtico desastre. Ya te digo, *una y no más*.

En cuanto a la comida en el restaurante, aquí las cosas cambian de tema. Por lo que he oído, hay una variedad de platos que se pueden degustar que son una delicia. Puedes encontrar más de 15 opciones distintas, así que las posibilidades son bastante amplias y para todos los gustos. Imagínate lo que debe ser disfrutar de esos platos, ¡pero al menos el servicio debería mejorar mucho para que la experiencia sea redonda!

Fotografías Hotel Restaurante Karlos Arguiñano

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